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Mutilaciones, informe sobre
las razones técnicas por las cuales no fue el ratón
hocicudo rojizo Las
informaciones vertidas sobre la actividad del ratón hocicudo rojizo adolecen de
consideraciones fundamentales basadas en conocimientos agronómicos mínimos. [Ni el chupacabra, ni los enanitos verdes, ni
la luz mala, ni siquiera una secta satánica. La voracidad del hocicudo rojizo,
un ratón que habita en el campo argentino, ayudado por el zorro pampeano y
probablemente los gaviotones, fue la principal responsable del misterioso caso
de las vacas mutiladas. O al menos a esta conclusión llegaron en el Senasa y la
Universidad Nacional del Centro (Tandil), que estudiaron treinta casos. Desequilibrio ecológico Según
las autoridades, los culpables del cambio de hábito del roedor, fueron las
aplicaciones de sustancias químicas para el manejo de distintas adversidades,
los agroquímicos destruyeron la población de insectos y lombrices; motivo por
el cual atacan a animales muertos. Consideraciones 1-
todos los antecedentes locales citan al micro-roedor exclusivamente en la
Reserva Otamendi del Delta, de hábitos nocturnos “muy difícil de ver”. 2-
El peso del roedor adulto promedio es de 100 gramos. Si tenemos en cuenta
que para alimentarse consume el 10 % de su peso, cada adulto necesitaría 10 gr
diarios para sobrevivir. 3-
La mayoría de los animales mutilados fueron vacunos, por ende, se
encuentran en pasturas naturales y / o praderas sembradas o artificiales. 4-
Las zonas donde aparecieron las mutilaciones del ganado, en muchos casos,
se encuentran muy distanciadas entre sí. 5-
Se denunciaron tres casos en distintas especies, caballo, guanaco y jabalí. 6-
Según los testimonios, los animales mutilados aparecieron de un día
para otro. Además de la gran cantidad de agua faltante de distintos
reservorios, en algunos casos. 7-
Los restos de animales no se descomponen y según testimonios no sirven
de alimento posteriormente a carroñeros de distintos tipos. Desarrollo
Si
aceptáramos la hipótesis del ataque de roedores deberíamos considerar los
siguientes puntos. 1-
Los animales mutilados deberían ser exclusivamente vacunos o equinos,
dado que su cambio de dieta alimentaría sería exclusivamente por el uso de
agroquímicos, lo que indicaría que son pasturas no naturales, si, sembradas
por el hombre y en las cuales se realiza un manejo sanitario. 2-
Quien conoce dicho manejo sanitario de la pastura, tiene en cuenta el
reducido ataque que sufre de distintas adversidades y que si dicha pastura se
encuentra en tratamiento, dependiendo del producto, no debe ser consumida por
animales en mantenimiento o en engorde. Además si fueran exclusivamente
insecticidas, por el modo de acción de los mismos y su especificidad, podríamos
considerar que pueden afectar en mayor o menor medida a la población de
insectos benéficos, pero no a las lombrices dado que la cobertura foliar
reduciría en cantidades considerables los residuos en el suelo. Además que en
invierno la población de insectos es menor. 3-
Conociendo el manejo de los rodeos y la época del año, en la cual
aparecieron las mutilaciones. Si tenemos en cuenta que según los testimonios
fueron durante la noche, existe una práctica común y fundamentada técnicamente,
en la cual los productores no dejan a los animales sueltos en pasturas
artificiales para evitar la degradación del alimento, el excesivo pisoteo y la
gran cantidad de deposiciones. Incluyendo además, a las lluvias, típicas en
este momento del año, las praderas naturales soportan mejor a los animales en
condiciones adversas. Esas zonas de campos naturales existen comúnmente en
cualquier rodeo en Argentina, y allí no se aplican agroquímicos, por ende, son
reservorios de insectos y lombrices. 4-
Con respecto al hábito alimenticio de los roedores, si fuera
exclusivamente insectos y lombrices, encontraría mayor disposición en zonas
arboladas o sin manejo agronómico de ningún tipo. En caso contrario necesitaría
grandes superficie y movimientos de lugares para su alimentación. Lo que se
contradice con los antecedentes nacionales. De todas formas, los grupos
familiares estarían muy distanciados para satisfacer sus necesidades de
alimentos en bastas superficies. El
peso mínimo de los órganos faltantes de los animales, es aproximadamente de
dos kilos, para lo cual necesitaríamos doscientos ratones adultos para consumir
durante una noche toda esa cantidad de carne; evidentemente deberían regresar
durante varios días alimentarse pero aparentemente no es así. Desde
el lugar de la aparición hasta otro caso denunciado, existen grandes
distancias, durante las cuales aparentemente no se alimentarían. Además, si
son de hábito nocturnos, se incrementaría mucho más el tiempo de viaje. Por
otro lado, en algún momento, alguien debería haber visto un grupo de numerosos
ratones recorriendo los campos, caminos, rutas o escondidos en lugares
destacados dado la cantidad. No
se ha tomado en cuenta la importancia de dos de las otras especies mutiladas
como el jabalí y el guanaco; cuyos hábitos en zonas no cultivadas implicarían
serias dudas con respecto al uso de sustancias químicas en áreas naturales y
la supuesta muerte de lombrices e insectos. Consideraciones
finales Resulta
dudoso responsabilizar al ataque de este roedor las mutilaciones ocurridas,
debido a las consideraciones vertidas, en particular que dicho animal debe
alimentarse diariamente y en pequeñas superficies, siendo imposible recorrer
distancias tan grandes y con tantos días sin alimentarse. Debería
hacerse una evaluación técnica de las poblaciones de lombrices y de insectos,
de cada predio donde se encontraron los animales mutilados. Existiendo
zonas sin cultivo, tan extensas en nuestro país, inclusive las banquinas, vías
férreas, etc., no se justificaría la invasión a zonas de laboreo. Inclusive
los últimos años se han incrementado las poblaciones de fauna autóctona, fácilmente
observable por la cantidad de aves y roedores que se encuentran en predios
abandonados por distintas causas; lo cual se contradice con el daño al medio. Debe
incrementarse el estudio del material científico y técnico del manejo
sanitario de las pasturas, del manejo de las pasturas y del ganado, del ciclo
biológico del ratón hocicudo, hábitat y sus costumbres alimenticias, las
buenas prácticas agronómicas y la ecotoxicología referida en este caso
particular al riesgo de la utilización de fitosanitarios. Conclusión De
acuerdo sobre uno de los puntos vertidos por el SENASA “no se trata de
mutilaciones provocadas por personas”; pero tampoco por avispas carnívoras y
menos por los ratones hocicudos rojizos. Por
ende, no se trata de ningún desequilibrio ecológico provocado por las buenas
prácticas agronómicas. Hasta la fecha ninguna de las respuestas supuestamente técnicas o exotéricas aclara los hechos. Por ende podría ser clasificada como “sin explicación aparente”, hasta que estudios profundos y serios sean realizados. |
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